FANDOM


Helia
Heliabna
Ilustración cortesía de Ark

Hogar:

Vulcan

Raza:

Aasimar

Clase:

Paladín

Era:

Tierras Encantadas

Dama de Agnar El Señor de la Barba Ardiente


Descripción

De aspecto muy juvenil, se podría decir que ronda los 17-18 años humanos. Su rostro posee rasgos finos y delicados, como si hubiesen sido tallados minuciosamente. Considerando que ha pasado toda su vida viviendo en Vulcan, habitando las cuevas debajo de la superficie, su piel es más clara de lo normal y lo mismo ocurre con sus ojos, los cuales quedaron en un tono celeste grisáceo. Suele atarse el cabello en una media cola, el cual nunca fue cortado por lo que cae por sobre sus hombros y termina cerca de su cadera.


Ingreso a la Orden del Dragón

"Ignoraba que aquella mañana iba a cambiar mi vida por completo, encontraría fieles compañeros, me acercaría más a mi ideal y descubriría responsabilidades que jamás hubiese imaginado. Era muy común que iniciara mi día rezando mis plegarias diarias, ayudase un poco a mis padres y me dirigiese al Centro a continuar con mi ayuda a la comunidad. Pero ese día no. Aquella mañana no había terminado de atarme las hombreras cuando un enano me llamó siguiendo órdenes "religiosas". Al seguirlo, me encontré con un niño y 2 elfos. Uno se presentó como Elik, confiandome que aquel niño nos iba a dar información importante. El niño empezó a hablar en voces, en diferentes lenguajes, apenas logré entender que un grupo de aventureros estaba en peligro y en ellos caía la suerte de toda Onira. Elik me tomó del brazo y nos llevó a un lugar oscuro e incómodo. Las Tierras Oscuras, anunció él. Allí ibamos a ayudarles a salir con vida."



Helia

Historia

"Baja esa mirada tímida, por más alta que seas no puedes pasar por encima de cualquiera, la humildad es una virtud que no se encuentra con fácilidad, hazla parte de tu vida, no eres ni inferior, ni superior a nadie" Palabras de su madre antes de que Helia partiera.

"¿Eres la que salvó a el Viejo Breth de la Cueva Maldita ?" Preguntó un enanito.

"No creo que Cueva Maldita sea el término apropiado, pero entiendo. Pues con la ayuda del Gran Agnar y un par de valerosos guerreros, sí" Le sonrió, después de todo era aún muy joven para comprender el peso de sus palabras.

"¡Vaya! Mi mamá estuvo hablando de eso toda la semana... Pero... ¿Cómo es que lograste crecer tanto?"

"Bueno, eso es porque mi madre me daba una hierba mágica que solo crece en El Bosque de los Unicornios, muy muy adentro, a donde casi nadie ingresa. Esa hierba hace que uno crezca grande y fuerte, como el Gran Agnar, y bueno, se le pasó mucho la mano y crecí más de la cuenta"

"Hmm... Supongo que tiene sentido... Y ¿por qué siempre estás vestida así?" Los niños siempre tienen millones de preguntas...

Sonrió, el recuerdo de su inicio como seguidora de Agnar siempre le provocaba una inmensa felicidad y orgullo. Era a Él quien debía su vida y por Él estaba dispuesta a darla. "Eso es porque soy una Dama del Gran Agnar, eso significa que utlizo mi cuerpo y alma para desarrollar su obra y predicar su dogma, por eso estoy vestida así, no conozco otra manera de ser. Pero no es una tarea fácil. Como vio, tuve que ingresar a la Cueva Prohibida para ayudarle a salir de ahí."

"Mmm ya veo... Pero... ¿Cómo lograste ser una Dama? Escuché que es muy difícil...."

"Bueno, fue más un llamado que un acto de propia voluntad. No buscaba serlo, el Gran Agnar me salvó la vida. Hace muchísimos años, cuando era una niña como usted, era muy traviesa y siempre estaba en busca de algo nuevo. Un día vi una criatura inusual, nunca había visto o sabido de tal cosa, era como una salamandra pero más pequeña, más pequeña que su mano" Le tomó suavemente la mano al niño "Y ésta me llevó hasta la Cueva, ingresé y a unos metros de haber entrado, di un paso en falso y me caí, caí muchos pero muchos pies. Recuerdo que habían rocas y pedazos de tierra cayendo junto a mí. Al tocar el fondo, logré ver algo brillante, un brillo que jamás volví a ver fuera de mis sueños. Fue entonces cuando una gran ola de fuego se acercó y de inmediato supe que era Él. Perdí el conocimiento y desperté un tiempo después en el templo del Gran Agnar, el viejo clérigo estuvo cuidado de mí mientras recuperaba mis fuerzas. En ese momento descubrí que había sido Él quien me eligió, me salvó la vida y guía mis pasos desde entonces. Y para saldar la cuenta, prometí seguir sus lecciones, y entregarle mi vida, dedicar mi ser a su obra y gracia."

El niño la miró un poco confundido, después de todo, eran muy pocos los que amaban a Agnar en el lugar de temerle, pues éste era conocido por sus castigos. Se despidió de ella con una tímida sonrisa y se fue corriendo. Ella estaba consciente de el temor que había en la comunidad enana hacia su deidad, pero ella les haría ver que Agnar era más un dios de protección que de furia o terror.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.